lunes, 4 de octubre de 2010

En el lugar de siempre...

Sus manos sobre mi cuerpo me daban una calidez inimaginable.
Sus brazos envolviéndome, incomparable tranquilidad.
Sus labios... cómo no recordarlos si cada beso era la vida!
Esas palabras que me hacían sonreír como nadie lo hizo jamás.
Él, que me dio tanto amor...

Quiero que sepas que aún te espero. Que aunque a veces soy extraña, que aunque hayas huido de mí, de mi cobardía, que aunque ya no me quieras, no me ames, que aunque hayan pasado muchas cosas, aún sigo aquí. Así mismo como me dejaste. Con un escritorio lleno de historias de amor sin terminar, con una piel que necesita tus caricias, unas sábanas que extrañan tu aroma y unas lágrimas que precisan de tus abrazos, de tus sonrisas, de tu consuelo... Creo que no hace falta decir más, ya te imaginas cómo es, no? como esas mujeres de mis novelas, esas con penas de amor, esas que para ti eran tan cursis, esas que yo te decía que sólo necesitaban amor, que lo encontrarían al final, que los finales eran siempre felices, que no seas impaciente. Esta vez no sé si la historia podrá tener un feliz desenlace. Esta vez soy yo quien necesita amor.. tu amor, ese que tuve y que se fue, ese que decidiste llevarte bien lejos.

Te extraño sabes? Sé que que no te gustan las disculpas, que piensas que con disculpas no se consigue nada, que las cosas no cambiarán, que ni la lluvia más grande ni los vientos más fuertes podrán borrar lo que ya sucedió. Por eso no te pido perdón, te pido que simplemente regreses, con tu amor, con nuestro amor.. que mi soledad los extraña.

Recuerdo que siempre me decías que la vida no es como mis novelas que si no me gustan puedo borrar y volver a empezar, pero me ha costado mucho entenderlo...

Recuerda que aquí estoy, que te espero. Las llaves están ahí, donde siempre...
... por si algún día decides regresar.