
Supongo que ya no volverá. Se fue hace más de una semana y digamos que ya no lo espero. No me convenció el amor, no me convenció la necesidad de un compañero. Creo que él se dio cuenta antes de que siquiera pensara en decírselo. Ya no me quedan esperanzas, aunque presiento que comenzaré a extrañarlo. Ya no son frecuentes las tardes en el café de la esquina, no son frecuentes sus manías. Creo que él es irreal. No me gusta lamentar, pero esta vez la espina atravesó mi orgullo. Pero no voy a llamarlo, ya sé que me dirá: dirá que estoy loca, que es una broma, que luego seré yo la que desaparezca. ¡Max no entiende! ...Yo sólo quiero respirar.
En fin, si hay que encontrar culpables en esta historia, la única soy yo. Fui yo quien lo buscó, la que se las arreglaba día tras día buscando una excusa para hablarle, para acercarme a él poco a poco hasta conseguir que todos sus días fuesen míos. Mi abuelo siempre le dijo a mis padres que era una niña caprichosa y malcriada. Hasta ahora no quería creerlo, pero parece ser cierto, pues de pronto me aburrí, él ya no era para mí, su presencia me molestaba, no quería compartir mis noches, así que decidí sacarlo de mis días. En otras palabras, más frívolas quizás, ya había satisfecho mi capricho, y ahora, ahora no lo necesitaba, o al menos eso pensé.
- Max, te quiero demasiado – Le di un cálido abrazo, como hace mucho no lo hacía. Fue lo único que logré decir, más bien usé las palabras como mero pretexto para esconder el silencio.
- Yo también preciosa, no te imaginas cuánto. – cada una de sus palabras complicaban mucho más lo que quería decirle.
- No Max, tú no puedes quererme, no debes, ya no.
Max notó que algo andaba mal, sin embargo no quería admitirlo:
- Pero qué cosas dices, ¿vamos por un café?- dijo con risa nerviosa.
- Esto es en serio Max – y me sinceré como ni siquiera yo pensé hacerlo – sucede que ya no quiero estar contigo, no es que ya no sea como antes, al contrario, te esfuerzas por hacer de cada día algo especial. Es extraño, un día me encantas, pero al siguiente ya no quiero tenerte cerca, me gustaría tener las cosas tan claras como las tienes tú, pero no soy así, y extraño mi vida sin ti, eso es lo que pasa.
- No quería pensar que era cierto – siempre supe que él ya lo sabía todo – está bien, si es eso lo que piensas, supongo que no es mucho lo que puedo hacer. Es todo mi culpa, siempre me dijiste que no querías nada serio y yo, me enamoré, qué imbécil no!?
- No digas eso, simplemente no funcionó.
- Ahora lo mismo da. Adiós entonces, adiós para siempre y disfruta esa vida que tanto extrañas.
Fin de la primaveral tarde. Max se fue muy enojado, triste, o quizás con qué pensamientos, yo me quedé sentada en el parque, aliviada, pero un poco triste, yo lo quería y un adiós para siempre no era lo que estaba en mis planes precisamente. Quizás eso fue lo que más me dolió.
me encanta =)
ResponderEliminaraunque me parece haberlo leido antes.... una niña muy especial me envio algo asi hace tiempo ^^!